Hermanos Hnatyuk y Soraya González en su casa de Alburquerque / Pablo Cordovilla

Alburquerque organiza el envío de otro camión de ayuda a Ucrania

La solidaridad con el pueblo ucraniano no cesa, y ya se están reuniendo alimentos y medicamentos con destino al pueblo de origen de una familia ucraniana residente en Alburquerque

Pablo Cordovilla
PABLO CORDOVILLA

El 24 de marzo partía un camión cargado con 12.880 kilogramos de ayuda al pueblo ucraniano reunida en menos de dos meses, principalmente en Alburquerque, pero también en Badajoz y Villar del Rey. El viaje fue canalizado a través de los hermanos ucranianos residentes en la localidad Sergyi y Sasha Hnatyuk, la esposa del primero y alburquerqueña, Soraya González, junto a un grupo de voluntarios. Tras unos cinco días de viaje, y 3.800 kilómetros recorridos, la ayuda, formada por medicamentos, alimentos, juguetes y ropa, llegó a su destino, Babensy, el pueblo de origen de los hermanos Hnatyuk, situado al oeste del país, cerca de la frontera polaca.

Alburquerque se volcaba con esta primera campaña que va a tener continuidad ahora con una segunda. «En aquel momento nos vimos desbordados y sorprendidos por la respuesta solidaria de los vecinos. Mucha gente ha colaborado, a los que damos las gracias y también a los voluntarios que dedicaron bastantes horas empaquetando todo y organizando el viaje», señala Soraya.

El propio alcalde de Babensy, población de unos 800 habitantes pero que en estos tres meses de guerra está acogiendo a numerosas familias desplazadas desde el este, grababa unas imágenes de la recepción del material en un edificio municipal y sobre su posterior disposición para el reparto, un video y fotografías donde quedaba patente el agradecimiento por la ayuda recibida.

Recepción de la ayuda en Babensy / Cedida

Dos meses después de aquella «aventura», esta familia, junto a varios vecinos, emprenden una segunda campaña en la que esperan reunir una buena cantidad de alimentos y medicamentos. «Allí hay mucha precariedad y se necesitan sobre todo alimentos no perecederos y medicamentos (analgésicos, vendas, algodón, alcohol y Betadine, principalmente) que en gran parte llegarán al frente». Para ello se han dispuesto varios lugares de recogida: Quesería Doña Leonor, Librería Maribel, en los supermercados de la localidad, y en las viviendas de la calle San Blas, 59, y en calle San Antón, 112. «Cuando reunamos suficiente material lo enviaremos, porque esto va para rato», indica Sergyi, quien reconoce que la solución es complicada en cualquier punto del país, pero sobre todo donde lo están sufriendo más directamente, en la zona este, «donde residen también amigos y familiares, algunos de ellos en el frente».

En estos días se cumplen tres meses de guerra, de la invasión rusa. «Nadie pensaba que esto se iba a alargar tanto. Los rusos van dejando destrucción a su paso, pero  nuestro ejército va a defender el país hasta el final, hasta la victoria. Es nuestra tierra, nuestra casa, somos ucranianos y queremos seguir siéndolo», apunta Sasha.

Será la tercera entrega de material procedente de Alburquerque ya que un vecino, Juan Santos, junto al madrileño, Nacho Lamas, viajaba también en marzo hasta Ucrania en una furgoneta cargada con 1.600 kilos, predominantemente de alimentos, pañales, botas y cascos, que entregaron a una oenegé ucraniana tras recorrer 7.800 kilómetros, ida y vuelta, en una semana. Aprovecharon además su viaje de vuelta a España para trasladar a tres refugiadas, dos mujeres y la hija de tres años de una de ellas.