Eduardo Maya junto al Cristo Borrero / Cedida

El Cristo Borrero se encontraba en la antigua oficina del ARI

La imagen granítica había desaparecido del Castillo de Luna hace 15 años

Pablo Cordovilla
PABLO CORDOVILLA

El técnico de turismo municipal, Eduardo Maya, encontraba en días pasados la imagen del Cristo Borrero, que después de que fuera retirada por operarios municipales de su ubicación en una de las terrazas del Castillo de Luna, se desconocía su paradero, por parte de los vecinos, al no haber informado nadie al respecto, a pesar de que eran muchas las voces que se interesaron por este tema debido al valor patrimonial de esta imagen del siglo XVII, y «por el valor sentimental de una escultura que todos los alburquerqueños asociamos al castillo y junto a la que nos hemos fotografiado en algún momento», reconoce Maya.

La imagen ocupó originalmente una hornacina en la fachada del Convento de las Clarisas, en el Llano de las Monjas (actual Plaza de Joaquín Sama), hasta que se llevó al Castillo de Luna, donde permaneció hasta que el Ayuntamiento la retiró en 2007. «Cuando empezaron en el castillo las obras de la hospedería quitaron al Cristo Borrero. Los años han pasado y el proyecto de la hospedería se paralizó y se cambió  por el del Centro de interpretación del Medievo, en concreto de los castillos de la Raya, que está a la espera de su apertura. Además se cerró al público el castillo por la pandemia, y una vez que ya está abierto a las visitas, seguíamos sin saber dónde y cómo estaba el Cristo ».

Ante la preocupación por su paradero, y la sospecha de que podía estar en una vivienda del barrio intramuros Villa Adentro, en concreto en la antigua oficina del ARI (Área de Rehabilitación Integral), el responsable de la oficina de turismo se personó en dicho lugar, comprobando  que estaba siendo ocupado y utilizado como lugar de celebración de botellones, por lo que pidió la colaboración de otros vecinos y de un alguacil municipal para volver y descubrir la imagen del Cristo Borrero, rescatarla y transportarla de nuevo al castillo. «Corría peligro de ser destrozado o robado», advierte Eduardo Maya, cuya intención ahora es la de pedir presupuesto para su restauración, trabajos que espera fianciar mediante una campaña de crowdfunding o micromecenazgo. «A pesar de que ha permanecido durante muchos años en exteriores no se encuentra en muy mal estado de conservación, algo deteriorado con uno de sus brazos desprendido, y erosionado por el paso del tiempo. Una vez que la imagen esté restaurada, me gustaría que se le buscase otra ubicación en el castillo, donde se conserve mejor».