Elaborando sillas de enea. / Cedida

Explotar nuestros recursos de forma sostenible, fin del Proyecto Mistura

Pretende recuperar los usos de materiales vegetales autóctonos adaptados al momento actual

Pablo Cordovilla
PABLO CORDOVILLA

La asociación Operativa Comunicante lleva a cabo en dos poblaciones de la Raya, Alburquerque y Marvao, el Proyecto de Etnobotánica Aplicada MISTURA.

Llamamos etnobotánica a la ciencia que estudia la relación de los grupos humanos y su entorno vegetal, o dicho de otra forma, el uso que de las plantas hemos hecho en el tiempo para satisfacer determinadas necesidades en nuestros territorios. Estamos rodeados de plantas que usamos habitualmente como aislantes en nuestras cubiertas, muebles, herramientas, etcétera, pero en la actualidad nos encontramos con un problema en las zonas rurales, y es que se han roto los canales de enseñanza-aprendizaje, la desaparición de artesanos de las diferentes técnicas, que nos permitían encontrarle otras utilidades a las plantas que nos rodean: castaño, olivo, mimbre para la cestería, corcho y chopo para bancas y sillas y así un sinfín de ellas.

El proyecto Mistura nace con la intención no tanto de recuperar técnicas ancestrales, sino de tener disponible una información (modos de tratar los vegetales, dónde encontrarlos, cómo gestionarlos según nuestros climas y espacios...), que será imprescindible en el futuro para la dinamización económica de las zonas rurales, «porque se trata de materiales que están localizados en nuestro entorno y son renovables», apunta Agustín Palomo, coordinador del proyecto, quien habla de la repercusión negativa  para las sociedades rurales tradicionales que supone la pérdida de estos usos. «Por un lado el empobrecimiento cultural, ya que se pierden las técnicas, los vocablos, los objetos propios, y por otro lado, la pérdida de oportunidades en un futuro próximo de utilizar esas técnicas y materiales vegetales para la elaboración de esos productos u otros diferentes, adaptados a nuestro momento actual».

El proyecto comenzaba a principios de año centrándose en dos vegetales fundamentales en nuestra zona: la enea aplicada a los fondos de las sillas ,en Alburquerque, y el castaño a la cestería., en Marvao. Palomo lamenta que en ambos casos la situación actual es preocupante. «En el caso de las sillas no nos quedan silleros con dedicación exclusiva, todos han muerto en Alburquerque sin relevo, y en el caso del castaño solo queda un artesano en Marvão, de la decena que había hace sólo 25 años».  Por tanto, uno de los objetivos fundamentales de Mistura es formar a cualquier persona interesada, «que puedan entender las técnicas,  conocer las plantas asociadas a ellas y empezar a repensar e innovar con esos materiales, para actualizarlos y darles nuevos usos».

Elaborando cestería de castaño / cedida

La asociación Operativa Comunicante cuenta con un equipo multidisciplinar y transfronterizo que trabaja en los ámbitos de la investigación, formación y sensibilización, llevando a cabo, en el caso de Alburquerque, talleres de elaboración de sillas de enea, los martes en el Hogar de Mayores, en los que participan unas diez personas, «que ya controlan la técnica».

Todo el trabajo reunido en estos meses, va a ser mostrado en localidades de la zona a través de diferentes exposiciones, «donde podrán comprobarse los trabajos con fibras vegetales y técnicas recuperadas, que esperamos que sirva para sensibilizar sobre su delicada situación y nuestras expectativas futuras, pues aunque es un momento crítico, también es un momento de esperanza», concluye Palomo.